miércoles, 3 de junio de 2015

LA IDEA DE CIUDAD FUTURA: LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

Plantearse cómo debe ser la ciudad del futuro es un enorme reto. Es imposible saber qué ocurrirá. Todo lo más se pueden esbozar unas ideas defendidas por importantes arquitectos, geógrafos y urbanistas de todo el mundo hacia las que deben caminar las urbes futuras. 

Ciudades futuras cimentadas en el pasado

En primer lugar, como defiende Jean Nouvel, hay que tener muy presente que se podrán levantar ciudades de nueva planta pero que el principal reto de futuro no serán las ciudades nuevas, sino la forma de cambiar de las ya existentes. Algo que se olvida frecuentemente, dado el atractivo que despierta el urbanismo ficción.

Ciudades sobre el mar, naves espaciales, ciudades autosuficientes...: el urbanismo ficción crea líneas de progreso para el futuro pero el gran reto será hacer habitables y sostenibles las ciudades ya existentes.

Para este arquitecto la clave estará en la relación que se establezca en las ciudades entre pasado y futuro. Si se hacen bien los cambios teniendo presente esta premisa “darán a las ciudades más profundidad y también más humanidad”. Por tanto, para Nouvel el legado del pasado, inscrito en la identidad y fisonomía de las ciudades, será algo a preservar para el éxito de las urbes venideras.

Alcanzar una Atlántida para todos

Por otro lado, en el terreno de las ideas, las ciudades del porvenir serán fruto también de las utopías actuales. Urbanistas como Le Corbusier demuestran que los detractores de las utopías urbanas se equivocan.
Él concibió idealmente muchos de los elementos que hoy son norma en cualquier plan general de ordenación urbana, como la zonificación de los usos del suelo, la homogeneidad estética de los edificios, que crea identidad, o la necesidad de espacios verdes que oxigenen y relajen la vida urbana.

Plan Voisin (1925) de Le Corbusier. Muestra muchos de los grandes principios de su urbanismo, que hoy son ampliamente difundidos: separación espacial entre peatones y tráfico rodado, torres de oficinas, espacios verdes, fachadas libres, ventanales alargados...
Evidentemente, muchas de sus aportaciones son criticables, como las pantallas que crean las zonificaciones a la sociabilidad, pero también es cierto que sus visiones ideales han hecho mejores las ciudades actuales y que muchos de sus grandes problemas, aunque se atisbaban, no eran significativos en la época de Le Corbusier.
El arquitecto italiano Renzo Piano apoya la necesidad de utopías, pues afirma que “el arquitecto siempre busca la Atlántida (...) tiene que cultivar la absurda idea de que puede mejorar la realidad” (diario El País, 9 de enero de 2010).
El respetado Oscar Niemeyer también creía en las utopías urbanas y apuntaba hacia el objetivo que debe presidir la utópica ciudad futura: “una ciudad que sirva para todos”.

Oscar Niemeyer dejó dicho: "la humanidad necesita sueños para superar la miseria".

Y es que la ciudad puede ser observada e intervenida desde muchos puntos de vista, pero, sobre todo, siguiendo a Mumford, “la ciudad es la forma y el símbolo de una relación social integrada”. De ahí que el suelo deba estar protegido de los ejercicios especulativos, controlado y regulado por las autoridades y puesto bajo el interés de la colectividad, como defendió Chueca Goitia. Pues la ciudad será un proyecto colectivo o no será.

Una ciudad participativa

En este sentido, el urbanismo futuro deberá ser más que nunca un urbanismo participativo, tal y como lo definió en los años 90 Jean Paul Lacaze. Las sociedades tienen hoy importantes herramientas tecnológicas para convertir las ciudades en un enorme ágora donde todos los ciudadanos puedan discutir y participar acerca de la construcción de su espacio habitable. Que eso es la ciudad.

Isabela Velázquez: "Urbanismo Participativo".

El reto será, como siempre, la educación de la población, especialmente en el campo de las tecnologías de la información. Y el fin, conseguir una ciudad vivida, que ponga como premisa básica de su organización y planeamiento la percepción de sus ciudadanos. Una ciudad para los ancianos, los invidentes, los niños, los ejecutivos o los deportistas. No sólo una ciudad para los negocios como ha impuesto hasta ahora la “rationalité technico-économique, que señaló Lacaze en Les méthodes de l´urbanisme (Presses Universitaires De France, 1990).

Una ciudad aprensible y sostenible

Esta ciudad habitable y colectiva del futuro tendrá que superar los desafíos que se atisban. En primer lugar, deberá poner fin a la ciudad difusa, de límites imprecisos, que invade el medio rural y se hace inaprensible.
En este sentido, el geógrafo y urbanista Peter Hall ha señalado que habrá de ser una ciudad policéntrica y bien comunicada, que permita espacios naturales en los intersticios, entre cada uno de sus múltiples centros.
Además, añade, deberá responder a un segundo desafío como es el cambio climático y para ello el tamaño pequeño también propicia la sostenibilidad. Ni él ni Oscar Niemeyer creen en la alta densidad y la extensión sin límite de las urbes futuras, que ven como una mera excusa para seguir construyendo y especulando.
Para conseguir una ciudad habitable, participativa y sostenible la ciudad deberá estar bien comunicada, para que el tiempo empleado en los trayectos sea asequible. El ingeniero y urbanista catalán Francesc Magrinya estima que el tiempo de desplazamiento del hogar al trabajo no deberá ser superior a los 45 minutos. A partir de este tiempo la calidad de vida de los trabajadores se resiente considerablemente, según Magrinya.

Una ciudad inteligente

Parece evidente que todos los especialistas citados están hablando de una ciudad de escala humana, frente a los grandes monstruos que existen hoy bajo la lógica economicista. Estos reputados urbanistas, arquitectos, ingenieros y geógrafos tienen muy claro que la técnica vendrá en ayuda de sus planteamientos.
Serán ciudades inteligentes, en la línea de lo mostrado en 2010 en la expo de Sanghai, en China: eco-casas, ciudades biónicas, mansiones ecológicas, circulación aérea o parkings colgantes.

Vista nocturna del futurista centro cultural de la Expo de sanghai

 Lo importante será, no obstante, que estos avances hagan de la ciudad un lugar habitable para todos.

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